La libertad no la tienen los que no tienen su sed

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Libertad guiando al pueblo. 1830. Museo del Louvre. París. Francia.

 

 

Pequeño en altura, pero grande en espíritu. Así es descrito en muchos libros Eugène Delacroix, orgulloso héroe del romanticismo francés.

Intentó escandalizar mediante sus temas poderosos y su enérgico estilo, y lo consiguió.

Usa el color como su medio principal de expresión: el color y el juego de la luz se recrean con la mirada, sin un foco o centro específico. Veremos en sus obras materiales y texturas magníficas, rojos pletóricos, y verdes muy vivos.  Escogió grandes temas románticos que tienen en común la emoción fanática mediante la sexualidad, la lucha y la muerte.

La obra que he elegido se titula Libertad guiando al pueblo, y conmemora la revuelta en París de julio de 1830, cuando los parisinos tomaron las calles durante tres días por motivo del tiránico régimen del rey Carlos X.

En un principio, aunque el artista tenía esperanzas en cuanto a la crítica de esta obra, el énfasis del proletariado se consideró tan peligroso que el cuadro fue retirado de la vista del público hasta 1855. El inusual empleo de los colores, muy apagados, ayuda a destacar el brillo de los tonos que impregnan la bandera.

 

 

La Libertad lleva un gorro frigio, símbolo de libertad durante la Revolución francesa. Las mujeres jugaron un rol muy importante en las luchas callejeras de esta revolución.

La bandera tricolor fue el símbolo de la Revolución de 1789, y Delacroix era consciente de que se asociaría con las glorias del imperio de Napoleón.

 

 

A la derechas de la Libertad se representa a un joven que personifica al héroe popular Arcole, que murió en las refriegas junto al Hôtel de Ville. En él se basa también el popular personaje de Gavroche en Los Miserables, de Víctor Hugo.

 

 

El artista nos muestra las víctimas de la batalla; sus rostros y cuerpos son reconocibles gracias al dramático halo de luz que brilla tras la Libertad. A la derecha yacen dos soldados, ya que muchos se negaron a disparan contra sus conciudadanos, y algunos se unieron a las filas rebeldes.

Un ciudadano agonizante se esfuerza por mirar a la Libertad por última vez. Su postura arqueada es un elemento crucial en la composición piramidal. Es significativo cómo el pintor repite los colores de la bandera en los trajes de este ciudadano.

 

 

De entre el humo de la pólvora podemos ver como sobresalen las torres de Notre-Dame. En una de ellas ondea la insignia tricolor.

La firma del artista está escrita en rojo con la fecha, 1830.

 

Hay que decir que es un cuadro de dimensiones monumentales ya que de alto tiene 3,30 metros y de largo llega a casi un metro más, siendo de 4,25 la medida exacta.

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