¡Oh Madre del Amor, Venus, divina!

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Venus. Pierre-Paul Prud’hon. 1810-1812. Tiza negra y blanca sobre papel. 60,9 x 45,2 cm. The National Gallery of Art. Washington. USA.

Con el post de ayer, dedicado a un cuadro de Sandro Botticelli, se me ocurrió una idea.

La mayoría conocerá una de sus obras más famosas, titulada El nacimiento de  Venus;  bien pues pensé ¿Porqué no mostrar como se ha pintado el nacimiento de Venus a través de las pinceladas de varios artistas en diversas épocas?

Para los que desconozcáis el mito aquí os dejo un enlace “El nacimiento de Venus”

Una de las  representaciones más conocidas hoy en día  es, efectivamente la de Sandro Botticelli.

El nacimiento de Venus. Sandro Botticelli.  1484-1485. Temple sobre lienzo. 172,5 x 278,5 cm. Galería de los Uffizi. Florencia. Italia.

Venus aparece en el centro de la composición sobre una enorme concha; sus largos cabellos rubios cubren sus partes íntimas mientras que con su brazo derecho trata de taparse el pecho, repitiendo una postura típica en las estatuas romanas de las Venus Púdicas. La figura blanquecina se acompaña de Céfiro, el dios del viento, junto a Aura, la diosa de la brisa, enlazados ambos personajes en un estrecho abrazo. En la zona terrestre encontramos a una de las Horas, las diosas de las estaciones, en concreto de la primavera, ya que lleva su manto decorado con motivos florales. La Hora espera a la diosa para arroparla con un manto también floreado; las rosas caen junto a Venus ya que la tradición dice que surgieron con ella. Técnicamente, Botticelli ha conseguido una figura magnífica aunque el modelado es algo duro, reforzando los contornos con una línea oscura, como si se tratara de una estatua clásica. De esta manera, el artista toma como referencia la Antigüedad a la hora de realizar sus trabajos. Los ropajes se pegan a los cuerpos, destacando todos y cada uno de los pliegues y los detalles. El resultado es sensacional pero las pinturas de Botticelli parecen algo frías e incluso primitivas.

El nacimiento de Venus. Cornelis de Vos. 1636/1637. Óleo sobre lienzo. 184 x 208 cm. Museo del Prado. Madrid. España.

Aquí podemos ver una composición totalmente diferente a la anterior,  secándose el pelo de marfil, acompañada de tres seres marinos y dos cupidos que la acompañan a tierra; tampoco va subida en la concha como en el primero ni tampoco hay figuras humanas.

El nacimiento de Venus. Alexandré Cabanel. 1863. Óleo sobre lienzo. 130 x 225 cm. Museo de Orsay. París. Francia.

La bella diosa se despereza en el agua, acompañada por una corte de amorcillos en escorzo; el cabello de Venus se extiende por buena parte de lienzo y crea un atractivo contraste entre el mar y la piel nacarada de su cuerpo. El dibujo es tan exquisito como el empleo del colorido, la luz y la minuciosidad de los detalles.

El nacimiento de Venus. Adolphe-William Bouguereau. 1879. Óleo sobre lienzo. 300 x 218 cm. Museo de Orsay. París. Francia.

La diosa de la belleza domina el centro de la composición, rodeada de tritones y nereidas que observan su nacimiento y acompañada de puttis en la parte superior de la composición.

El nacimiento de Venus. Odilon Redon. 1912. Óleo sobre tela. 21.6 x 16.5 cm. Colección particular.

En este caso, el autor, gran simbolista, se vale del color y de las líneas. Los colores son fuertes para resaltar lo sobrenatural. Está envuelta de una gran magia y misterio.

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