Pintar música. Del mundo visible a una sinfonía abstracta de colores.

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Pintura nº 199. 1914. Óleo sobre lienzo. 163 x 123 cm. Museo de Arte Moderno. New York. Estados Unidos.

Casi todas las entradas anteriores eran sobre cuadros más o menos conocidos, y con un tipo de temática que es más o menos comprensible para cualquier persona.

¿Pero que pasa con el arte de principios del siglo XX? Sí, esos cuadros llenos de manchas de colores, líneas, y casi ninguna figura apreciable. Ese tipo de arte que cuando lo vemos decimos “Bah, ¿Y esto es una obra de arte? ¡Si eso lo hace hasta mi sobrino!”

Para seguir leyendo este post, aconsejo que pongáis en vuestros altavoces, cascos o lo que sea, un acompañamiento de música clásica. Para los que no tengáis a mano os dejo este enlace: Mozart.

Bueno pues hoy voy a intentar acercaros a uno de esos artistas de los que es un poco enredada la  interpretación de sus obras.

El artista elegido ha sido Vassili Kandinsky  uno de los pioneros del movimiento moderno, y, según dicen, pintor del primer arte abstracto.

Trabajó lentamente a partir de obras figurativas cada vez más simples hasta llegar al abstracto hard-edge, pasando por abstracciones esquemáticas. Su personalidad era complicada y polifacética: cultivaba un acercamiento intelectual al arte en vez de instintivo, respaldado por muchos escritos teóricos, pero al mismo tiempo poseía una fuerte sensibilidad física hacia el color, que podía ver y también oír (fenómeno llamado sinestesia).

Grupo con crinolinas. 1909. Óleo sobrelienzo. 95,2 x 150,1 cm. Solomon R. Guggenheim Museum. Nueva York. Estados Unidos.

Grungasee en Marnau. 1909. Óleo sobre catón. 33 x 44.6 cm. Städtische Galerie im Lenbachhaus. Munich. Alemania.

Estudio para composición VII. 1913. Óleo sobre lienzo. 100 x 140 cm. Städtische Galerie im Lenbachhaus. Munich. Alemania.

Al acercarse a uno de sus cuadros, hay que dejar que ocupen todo el campo visual e intentar relajar la vista y la mente para que el color y las formas alcancen esa parte del cerebro que responde ante la música. No hay que analizarlos, sino flotar en su interior y dejarse llevar. Si nunca se ha mirado un cuadro de esta forma, puede ser una experiencia algo etraña, estimulante y emocional, pero se necesitará tiempo y paciencia.

Mancha roja II. 1921. Óleo sobre lienzo. 131 x 181 cm. Städtische Galerie im Lenbachhaus. Munich. Alemania.

El rojo fue descrito como  “un fuerte redoble”, mientras que el verde era “el sonido alternativo de un violín”.

Para Kandinsky, las líneas horizontales “eran frías y planas”, las verticales “cálidas, fuertes y amarillas”, y los ángulos rectos “fríos, controlados y rojos”.

El artista contrasta líneas curvas “que son maduras” con las angulares “que son juveniles”.

Según la teoría de Kandinsky,  el amarillo posee la capacidad de “alcanzar alturas insoportables para la vista y el espíritu”

Un cuadro como este no debe ser analizado intelectualmente, sino que debe permitirse que llegue a las partes del cerebro que conectan con la música.

Espero que hayáis “comprendido” un poquito más, sobre la existencia de este tipo de arte.

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  1. Si me lo permites, utilizaré esta frase:
    “Un cuadro como este no debe ser analizado intelectualmente, sino que debe permitirse que llegue a las partes del cerebro que conectan con la música.” para intentar descubrir el arte abstracto a gente que me rodea y no es capaz de disfrutarlo (a ver qué cara me ponen…)
    ¡Gracias Bea!

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