Las fuerzas de la naturaleza y el poder de un cuadro

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Caminante ante un mar de niebla. 1818. Oil on canvas. 74,8 x 94,8 cm. Hamburger Kunsthalle. Hamburgo. Alemania.

 

 

Fue el paisajista romántico alemán más conocido, aunque olvidado en su día. Se le reconoció más tarde e influyó en los simbolistas de finales del siglo XIX. Hablamos de Caspar David Friedrich.

Nació en Greifswald en la Pomerania anterior, región que desde 1648 hasta 1815 permaneció bajo dominio de Suecia. Este hecho determinaría en buena medida el pensamiento político de Friedrich: la política de autonomía con que el reino sueco gobernaba esta zona, suscitó la simpatía del pintor, quien consideraba a Suecia un país de libertades, un modelo a seguir, aunque, como nacionalista, celebrara el retorno de la Pomerania Anterior al conjunto de estados alemanes como parte de Prusia. Fue un meticuloso pintor de pequeños cuadros, lleno de grandes ideas.

Si os interesa mucho su vida e influencias en cada una de sus etapas, en este enlace lo tenéis todo.

Su relación romántica con la naturaleza era espiritual y cristiana, y repleta de simbolismo.

Sus obras están llenas de anhelos: de la vida espiritual después de la muerte, de grandeza, de experiencias intensas. Estudió de cerca los detalles de la naturaleza, pero todos sus paisajes son imaginarios o composiciones -no se sentaba frente a la naturaleza, sino que imaginaba los escenarios-.

Observa su simbolismo: los robles y las iglesias góticas representan el cristianismo; los árboles caídos, la muerte, la desesperanza; las barcas, la transición de este mundo al más allá; las figuras que miran desde una ventana o al horizonte, el anhelo: las rocas donde suelen asentarse sus figuras, como símbolo de fe inamovible; los colores violáceos, como símbolo de duelo y melancolía.

Prefiere las horas y las estaciones de transición al siguiente estado. Un amanecer que se convierte en crepúsculo o un invierno que pasa a primavera son transiciones espirituales y esperanzas de resurrección.

Hombre y mujer contemplando la luna. 1820. Óleo sobre lienzo. 34 x 44 cm. Nationalgalerie. Berlín. Alemania.

Los acantilados calcáreos de la isla de Rügen. 1818-1819. Óleo sobre lienzo. 90,5 x 71 cm. Fundación Oskar Reinhart. Winterthur. Suiza.

La Luna saliendo a la orilla del mar. 1822. Óleo sobre liezo. 55 x 71 cm. Nationalgalerie. Berlín. Alemania.

La abadía en el robledal. 1809. Oil on canvas. 110,4 x 171 cm. Nationalgalerie. Berlin. Alemania.

El mar de hielo. 1823-1825. Óleo sobre lienzo. 96,7 x 126,9 cm. Kunsthalle. Hamburgo. Alemania.


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