Sansón y Dalila

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Rubens  tenía 31 años cuando pintó esta magnífica obra repleta del talento entusiasta y enérgico que lo cubrió de honores y riquezas. El cuadro cuenta la historia del Antiguo Testamento (Jueces 16), de la caída de Sansón, el guerrero israelita de fuerza sobrehumana que fue el azote de los filisteos.

 

 

Sansón y Dalila. 1609 Óleo sobre lienzo. 185×205 cm. National Gallery. Londres. Inglaterra.

 

 

La ruina de Sansón fue causada por su deseo por la filistea Dalila, que lo sedujo e hizo que le revelara la fuente secreta de su fuerza -sus largos cabellos-.

El artista representa el tenso instante en que se le corta el primer mechón y los soldados se preparan para sacarle los ojos. Cuando el cabello le volvió a crecer, Sansón usó su fuerza recuperada para destruir el templo de los filisteos, sacrificando su propia vida en venganza.

El cuadro fue pintado para su íntimo amigo y mecenas Nicolaas Rockox, un rico e influyente concejal. Fue diseñado para ser colgado en lo alto de la repisa de la chimenea del gran salón de su casa de Amberes.

Con las mejillas sonrosadas de placer, Dalila se reclina lánguidamente. El ángulo de su cabeza recuerda al de la estatua de Venus en lo alto.

Las manos entrelazadas que sujetan las tijeras son una brillante metáfora visual del elaborado complot para derrotar a Sansón. El barbero realiza su tarea con absoluta concentración.

Las manos  de cada uno de los personajes principales revelan sus estados físicos y mentales.

La curva de la espalda de Sansón, guía la mirada hacia los rostros de los personajes.

La enorme constitución muscular de Sansón está inspirada en las obras de Miguel Ángel.

El cuadro está repleto  de materiales y colores suntuosos: seda, satén, y bordados rojizos y dorados.

El color dominante en la parte inferior izquierda del cuadro es un rojo rico y vibrante que se contrapone al cálido marrón y oro y a los tonos de la carne, maravillosamente traslúcidos.

Los rostros de los filisteos están iluminados desde abajo por una llameante antorcha. Entran a hurtadillas por la puerta y llevan afiladas estacas con las que sacarán los ojos a Sansón.

Los claroscuros de Rubens están muy influidos por Caravaggio.

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