Archivos Mensuales: julio 2012

Erik el Belga, hazañas.

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Estos días atrás vi una entrevista que le hacían a un señor de pelo cano y bigote, debido a que habían encontrado el Códice Calixtino.

Este señor se llamaba Erik, Erik el Belga, y en la entrevista decían que era uno de los mayores ladrones de arte habiendo robado en su vida (no se le veía muy mayor) más de 6000 obras, de las cuales unas 2000 habían sucedido en España.

¿Pero quién es este señor que no había oído hablar de él nunca? Más de 6000 que se dice pronto, pero eso son muchos años y hay que ser muy muy bueno. Y cuando digo bueno, es estar en el top ten.

Así buscando información descubrí que había escrito un libro, una especie de memorias, así que lo busqué y me lo compré.

Un libro que si eres amante del arte, o simplemente curioso te lo recomiendo. Que personaje más genial. Sorprendente.

Son cerca de 700 páginas, pero que se leen en un periquete, porque te engancha y no puedes parar (al menos conmigo ha pasado eso).

Me ha sorprendido la habilidad con la que “roba” aunque él explica que no roba, destina a un lugar mejor. Realmente creo que ha hecho bien, pues muchas de las obras que el fue “quitando” de los lugares donde estaban, fueron restauradas y situadas en otros mejores, y si no hubiese sido así, el tiempo se hubiese llevado la obra sin lugar a dudas, y no quedaría nada más que madera carcomida en la mayoría de los casos.

He de decir que especialmente gracia me ha hecho el capítulo o los capítulos que dedica a narrar como falsificó diversas obras de Monet, Manet, Degas, Corrot, es decir unos impresionistas, y que vendió a los estadounidenses como verdaderas obras de autor, sacándose un pastizal por ellas. ¡Ay los nuevos ricos, que poca cabeza!

Como narra el momento en que se dedicó a crear obras de arte moderno ¡Pensé que me moría de la risa! Pero el problema no es ese, el problema es la cantidad de autores que habrán utilizado ese método de creación y han vendido sus obras a los mejores coleccionistas de todos los tiempos (y los siguen vendiendo).

Todo esto me hizo recordar cuando estábamos en la carrera y le preguntó el profesor de arte actual a una compañera que qué veía ella en uno de estos cuadros modernos (no recuerdo el autor ni la obra) y ella contestó … “Yo veo una patata”. Que conste que dijo patata por no decir una palabra peor. El profesor se lo tomó como una ofensa personal, pero he de decir que ella tenía razón. ¡Que mundo más complicado el del arte! ¿Arte es lo que consideramos arte, lo que consideran arte o lo que se vende como arte? La eterna discusión entre “la gente” de arte.

Bueno lo dicho, un libro que os recomiendo a todos, con grandes notas de humor, drama, y muchas muchas pinceladas de arte.

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El matrimonio a la moda de Hogarth

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Considerado el padre de la pintura inglesa, William Hogarth tenía talento para la pintura y la impresión, preparó los cimientos de lo que serían Reynolds y la Royal Academy. Mostraba las conductas de las gentes tal y como eran.

En las seis pinturas de la serie titulada El matrimonio a la moda  (1744), Hogarth narra las vicisitudes del joven Lord Squanderfield y su esposa.

Comienza con la estipulación del contrato de matrimonio, para seguir después con las recíprocas traiciones  de ambos cónyuges; la historia concluye con el duelo en el que el marido cae muerto a manos del amante de la mujer y con el suicidio de ésta.

Los elementos esenciales de la trama están presentes desde la primera tela, la deContrato. La misma elección del apellido por parte de Hogarth facilita su interpretación: en inglés, “To squander” significa dilapidar.

Impulsado por la necesidad de dinero, el viejo Lord Squanderfield ha decidido casar a su indolente y libertino hijo con la hija de un rico consejero municipal. Ambos padres se sientan en la mesa, el noble con el árbol genealógico de la familia, el consejero con las bolsas que contienen el dinero de la dote. Se encarga de entretener a la futura esposa el abogado Silvertongue (la traducción sería lengua de plata) quien muy pronto se convertirá en su amante.

Con las poses, los gestos, la vestimenta de los personajes y la ambientación de las diversas escenas, Hogarth enfatiza el hecho de que este matrimonio se funda exclusivamente en motivos de prestigio y conveniencia, lo que hace presagiar su trágico fin.

Exponiendo al público  burlón el amor al lujo de la aristocracia y las ostentaciones esnobistas de la burguesía acomodada, Hogarth intenta denunciar las hipocresías y la afectación que caracterizan la vida social de su tiempo. 

En esta serie desarrolló un estilo más sofisticado con respecto a otras obras suyas marcadamente caricaturescas y de tono más popular.

El matrimonio a la moda: El contrato. 1744. Óleo sobre tela. 68.5 x 89 cm. National Gallery. Londres. Inglaterra.

Matrimonio a la moda: La mañana. 1744. Óleo sobre tela. 68.5 x 89 cm. National Gallery. Londres. Inglaterra.

Matrimonio a la moda: La visita del médico. 1744. Óleo sobre tela. 68.5 x 89 cm. National Gallery. Londres. Inglaterra.

Matrimonio a la moda: La toilette. 1744. Óleo sobre tela. 68.5 x 89 cm. National Gallery. Londres. Inglaterra.

Matrimonio a la moda: El asesinato del conde. 1744. Óleo sobre tela. 68.5 x 89 cm. National Gallery. Londres. Inglaterra.

Matrimonio a la moda: La muerte de ella. 1744. Óleo sobre tela. 68.5 x 89 cm. National Gallery. Londres. Inglaterra.

El debate del Constable o como dilapidar los bienes

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John Constable. La esclusa. 1824. 142,2 x 120,07 cm.

En cualquier periódico que se abra en estos días, en el apartado de cultura podremos ver un titular como esteEl Constable de Carmen Thyssen se vende en Londres por 28 millones de euros”.

No es este titular el que más me sorprende, sino el deDimite Norman Rosenthal, patrono del Thyssen por la venta del Constable”.

La hija del Barón Thyssen, (quién compró este cuadro de Constable) y a la que pertenece parte de  la colección Thyssen como heredera hablaba así hace unos días: 

“Norman y yo hemos luchado de manera vigilante contra este acuerdo que fue negociado entre bambalinas, como parte de la negociación para la ampliación. Estas negociaciones se realizaron fuera de la vista de Norman y de la mía, así es que el que ellos digan que nosotros aprobamos la venta no puede estar más lejos de la verdad. Hicimos todo lo posible que tuvimos en nuestro poder, hasta lo inimaginable, para impedir la venta, pero las ruedas de la negociación ya estaban en marcha y sin un arma legal a nuestro favor no podíamos detenerlas. Fue un hecho consumado, sellado y debatido a puerta cerrada”.

“Lo que nos preocupa a Norman y a mí es que ahora no tenemos voz en el patronato y que ella tiene apoyo legal para vender las obras maestras que eran parte de la herencia de mi padre y de mi abuelo (ella no solo ha vendido La esclusa, ¡Hay obras de Guardi y Fenninger que ella está vendiendo de forma privada!) que crearán unos agujeros en la colección que no se pueden imaginar. Esto se está haciendo sin ninguna consideración hacia la colección y el impacto que van a tener estas ventas apenas ha sido cuantificado. No ha habido ningún plan, ningún debate histórico-artístico en el patronato. Y estas ventas se han realizado sin mi apoyo ni el de Norman, algo que está muy bien documentado. Lo contrario a la posibilidad de desprenderse de pinturas menos importantes, de dudosa calidad, que ella ha ido amasando durante años con los fondos de mi padre mientras él todavía vivía. No todas, pero la mayor parte de lo que ella compró era de mucha menor calidad de lo que mi familia adquirió a lo largo de generaciones porque su criterio no está formado por conocimientos académicos o de crítica de arte, está basado en su dudoso gusto personal”.

No quiero entrar en un círculo sin salida de críticas, pero tengo que alabar el paso que ha tomado Norman Rosenthal. Estar en lo más alto de una carrera brillante y dimitir por cuestión de moral no lo hace cualquiera, y menos en estos tiempos.

¿Hay una falta de liquidez en el Museo Thyssen- Bornemisza? Un museo privado, con un precio de entrada general de unos 9€, y la temporal de 10€, con unos 821.000 visitantes en el año 2010, a la que hay que sumar las ventas privadas, las ventas en la tienda del museo, así como los eventos privados que realiza. ¿Realmente era necesaria la transacción de este valioso cuadro?

Hemos perdido un gran cuadro de uno de los mejores (por no decir el mejor) de los paisajistas que lideró la moda de pintar en exteriores. Capturaba el frescor en su obra, genio de la perspectiva mediante el uso del cielo.

En fin, ya se sabe que el caviar y las tarifas de los muelles no son nada baratos, pero no importa, mientras tengamos una colección que dilapidar, no hay precio que temer.

Que dulce es la perspectiva… de Paolo Uccello

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La Batalla de San Romano  de los Uffizi forma parte de una serie de tres paneles encargados por los Médici para una de las salas de su palacio florentino.

Los otros dos se encuentran actualmente en el Louvre de París y en la National Gallery de Londres.

Las escenas conmemoran la victoria de las fuerzas florentinas sobre las sienesas en San Romano (1432). Las tres pinturas, en las que más que la fe religiosa trasciende el orgullo nacional, son indicativas del creciente interés por los temas históricos de los promotores humanistas. No menos importante es la aplicación de las nuevas teorías elaboradas por los artistas florentinos de la época; así , resulta evidente el orgullo con que Paolo Uccello exhibe su propia habilidad para crear un espacio pictórico según las reglas de la perspectiva. Las líneas esenciales del esquema están marcadas por las lanzas rotas; la espacialidad queda acentuada por las figuras de soldados y caballos caídos vistos oblicuamente en primer plano.

En las obras de Paolo Uccello se puede comprobar también la influencia de los principios de la composición pictórica codificados por Alberti en su tratado sobre la pintura (1436).

Los colores, los gestos y las actitudes de hombres y animales son deliberadamente contrastados. Los caballos que cocean y se encabritan, vistos de perfil o de tres cuartos, acentúan el dramatismo de la escena, que alcanza su culminación en el acontecimiento central  en el que un caballero (probablemente Bernardino della Ciarda) es desmontado de una lanzada.

Que dulce es la perspectiva” , se dice que declaró Paolo Uccello. La aplicación práctica de principios teóricos comienza con el conocimiento cada vez más profundo de la cultura clásica. El concepto de composición pictórica señala una revolución en la Historia del Arte.

1456. Temple sobre tabla. 182 x 323 cm. Galería de los Uffizi. Florencia. Italia.

1456. Temple sobre tabla. 182 x 317 cm. The National Gallery. Londres. Inglaterra

1438. Temple sobre tabla. 180 x 136 cm. Museo del Louvre. París. Francia.

Gran escorzo de el líder de los florentinos Nicolás de Tolentino, que recuerda al Cristo Muerto de Mantegna.