El debate del Constable o como dilapidar los bienes

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John Constable. La esclusa. 1824. 142,2 x 120,07 cm.

En cualquier periódico que se abra en estos días, en el apartado de cultura podremos ver un titular como esteEl Constable de Carmen Thyssen se vende en Londres por 28 millones de euros”.

No es este titular el que más me sorprende, sino el deDimite Norman Rosenthal, patrono del Thyssen por la venta del Constable”.

La hija del Barón Thyssen, (quién compró este cuadro de Constable) y a la que pertenece parte de  la colección Thyssen como heredera hablaba así hace unos días: 

“Norman y yo hemos luchado de manera vigilante contra este acuerdo que fue negociado entre bambalinas, como parte de la negociación para la ampliación. Estas negociaciones se realizaron fuera de la vista de Norman y de la mía, así es que el que ellos digan que nosotros aprobamos la venta no puede estar más lejos de la verdad. Hicimos todo lo posible que tuvimos en nuestro poder, hasta lo inimaginable, para impedir la venta, pero las ruedas de la negociación ya estaban en marcha y sin un arma legal a nuestro favor no podíamos detenerlas. Fue un hecho consumado, sellado y debatido a puerta cerrada”.

“Lo que nos preocupa a Norman y a mí es que ahora no tenemos voz en el patronato y que ella tiene apoyo legal para vender las obras maestras que eran parte de la herencia de mi padre y de mi abuelo (ella no solo ha vendido La esclusa, ¡Hay obras de Guardi y Fenninger que ella está vendiendo de forma privada!) que crearán unos agujeros en la colección que no se pueden imaginar. Esto se está haciendo sin ninguna consideración hacia la colección y el impacto que van a tener estas ventas apenas ha sido cuantificado. No ha habido ningún plan, ningún debate histórico-artístico en el patronato. Y estas ventas se han realizado sin mi apoyo ni el de Norman, algo que está muy bien documentado. Lo contrario a la posibilidad de desprenderse de pinturas menos importantes, de dudosa calidad, que ella ha ido amasando durante años con los fondos de mi padre mientras él todavía vivía. No todas, pero la mayor parte de lo que ella compró era de mucha menor calidad de lo que mi familia adquirió a lo largo de generaciones porque su criterio no está formado por conocimientos académicos o de crítica de arte, está basado en su dudoso gusto personal”.

No quiero entrar en un círculo sin salida de críticas, pero tengo que alabar el paso que ha tomado Norman Rosenthal. Estar en lo más alto de una carrera brillante y dimitir por cuestión de moral no lo hace cualquiera, y menos en estos tiempos.

¿Hay una falta de liquidez en el Museo Thyssen- Bornemisza? Un museo privado, con un precio de entrada general de unos 9€, y la temporal de 10€, con unos 821.000 visitantes en el año 2010, a la que hay que sumar las ventas privadas, las ventas en la tienda del museo, así como los eventos privados que realiza. ¿Realmente era necesaria la transacción de este valioso cuadro?

Hemos perdido un gran cuadro de uno de los mejores (por no decir el mejor) de los paisajistas que lideró la moda de pintar en exteriores. Capturaba el frescor en su obra, genio de la perspectiva mediante el uso del cielo.

En fin, ya se sabe que el caviar y las tarifas de los muelles no son nada baratos, pero no importa, mientras tengamos una colección que dilapidar, no hay precio que temer.

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