Erik el Belga, hazañas.

Estándar

Estos días atrás vi una entrevista que le hacían a un señor de pelo cano y bigote, debido a que habían encontrado el Códice Calixtino.

Este señor se llamaba Erik, Erik el Belga, y en la entrevista decían que era uno de los mayores ladrones de arte habiendo robado en su vida (no se le veía muy mayor) más de 6000 obras, de las cuales unas 2000 habían sucedido en España.

¿Pero quién es este señor que no había oído hablar de él nunca? Más de 6000 que se dice pronto, pero eso son muchos años y hay que ser muy muy bueno. Y cuando digo bueno, es estar en el top ten.

Así buscando información descubrí que había escrito un libro, una especie de memorias, así que lo busqué y me lo compré.

Un libro que si eres amante del arte, o simplemente curioso te lo recomiendo. Que personaje más genial. Sorprendente.

Son cerca de 700 páginas, pero que se leen en un periquete, porque te engancha y no puedes parar (al menos conmigo ha pasado eso).

Me ha sorprendido la habilidad con la que “roba” aunque él explica que no roba, destina a un lugar mejor. Realmente creo que ha hecho bien, pues muchas de las obras que el fue “quitando” de los lugares donde estaban, fueron restauradas y situadas en otros mejores, y si no hubiese sido así, el tiempo se hubiese llevado la obra sin lugar a dudas, y no quedaría nada más que madera carcomida en la mayoría de los casos.

He de decir que especialmente gracia me ha hecho el capítulo o los capítulos que dedica a narrar como falsificó diversas obras de Monet, Manet, Degas, Corrot, es decir unos impresionistas, y que vendió a los estadounidenses como verdaderas obras de autor, sacándose un pastizal por ellas. ¡Ay los nuevos ricos, que poca cabeza!

Como narra el momento en que se dedicó a crear obras de arte moderno ¡Pensé que me moría de la risa! Pero el problema no es ese, el problema es la cantidad de autores que habrán utilizado ese método de creación y han vendido sus obras a los mejores coleccionistas de todos los tiempos (y los siguen vendiendo).

Todo esto me hizo recordar cuando estábamos en la carrera y le preguntó el profesor de arte actual a una compañera que qué veía ella en uno de estos cuadros modernos (no recuerdo el autor ni la obra) y ella contestó … “Yo veo una patata”. Que conste que dijo patata por no decir una palabra peor. El profesor se lo tomó como una ofensa personal, pero he de decir que ella tenía razón. ¡Que mundo más complicado el del arte! ¿Arte es lo que consideramos arte, lo que consideran arte o lo que se vende como arte? La eterna discusión entre “la gente” de arte.

Bueno lo dicho, un libro que os recomiendo a todos, con grandes notas de humor, drama, y muchas muchas pinceladas de arte.

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