A la luz de Hopper

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Neoyorquino taciturno y monosilábico de educación puritana y provinciana que se convirtió en un pintor de éxito y en la quintaesencia de lo estadounidense. Hablo de Edward Hopper.

Su imaginería son los paisajes urbanos estadounidenses, sus habitantes y Cape Cod.

Se puede ver una maravillosa observación y registro de la luz en sus obras, con una técnica austera, seca y dura. Con un gran sentido del color y habilidad para crear espacios tensos y reducidos. Influido por la fotografía, el cine y el impresionismo (visitó París entre 1906 y 1907 y entre 1909 y 1910).

Autómata.1927. Óleo sobre lienzo. 71.4 x 91.4 cm. Des Moines Art Center. Iowa. Estados Unidos.

No se sabe cómo es capaz de convertir lo corriente y banal en incómodo, significativo y memorable. Puede que sea su forma mágica de tratar la luz, su capacidad para simplificar y generalizar, para expresar un estado de ánimo general y no solo una historia anecdótica o sus sutiles distorsiones del espacio, que crean la sensación de que pasa algo o está a punto de pasar.

Compartimeto C, coche 193. 1938. Óleo sobre lienzo. 50.8 x 45.7 cm. Colección IBM Corporation. Armonk. Nueva York. Estados Unidos.

Oleaje de tierra. 1939. Óleo sobre lienzo. 91,4 x 127 cm. Collection of the Corcoran Gallery of Art. Washington. USA.

Habitación de hotel. 1931. Óleo sobre lienzo. 152,4 x 165,7 cm. Museo Thyssen-Bornemisza.

Verano. 1943. Óleo sobre lienzo. 74 x 111.8 cm. Delaware Art Museum. Wilmington. Estados Unidos.

Los realizadores de películas clásicas (como Hitchcock) muestran un talento similar, de hecho, muchos de sus cuadros podrían ser fotogramas de una película.

 

El faro con dos luces. 1929. Óleo sobre lienzo. 47,9 x 109.8 cm. The Metropolitan Museum of Art. New York. USA.

En esta obra muestra un paisaje en el que vemos un faro y una casa que se hallan sobre el cabo Elizabeth, en Maine. Podemos ver como la luz de la mañana ilumina la fachada de la casa y la pared del faro. El cielo, de un azul ligeramente teñido de blanco, se abre ante nosotros de forma especial, mientras el artista rehúye la plasmación del océano, por el que pasan los barcos que son vigilados por las luces del faro. El silencio y el misterio son los claros protagonistas de esta obra.

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