Archivo de la categoría: De la Antigüedad al Siglo XIII. 3000a.c. – 1300d.c.

Entre mármoles y serpientes

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Pocas estatuas griegas han ejercido tanta influencia como el Laoconte, en parte por las trágicas circunstancias de su descubrimiento casual en 1506 en Roma, y por su heroica nobleza de sus expresivas y torturadas figuras.

Se cree que el Laoconte fue creado durante la segunda mitad del siglo I a. C., por lo tanto, pertenece al  final del periodo helenístico. Estilísticamente proviene de unos 150 años antes, del altar de Zeus en Pérgamo. Es una obra asombrosamente conseguida, observada con precisión y muy bien concluida. Se ha determinado que su impacto resulta de una realzada y trágica emoción provocada por las figuras retorcidas y  contorsionadas.Este tratamiento trágico a gran escala tuvo  una significativa influencia en Miguel Ángel y más tarde en los artistas del barroco romano.

La obra ilustra un suceso del relato de Virgilio sobre la guerra de Troya, la Eneida. Laoconte era un sacerdote troyano castigado por Poseidón, que le envió dos serpientes para matarlo a él y a sus hijos tras haber alertado a los troyanos para que rechazaran la aparente ofrenda de paz de los griegos, un caballo de madera. Según Plinio, el grupo fue realizado por tres escultores, Agesandro, Polidoro y Atenodoro.

A pesar de la sofisticación técnica y las complejas figuras entrelazadas, la obra no pretendía ser vista de frente. Básicamente fue concebida de un plano, casi como un relieve. Se ha sugerido que la figura del hijo mayor (a la derecha) pudo haberse añadido más tarde, ya que está separada de las otras figuras y realizada a partir de un bloque distinto. Al igual que en todas las estatuas de la antigüedad, originariamente estaba pintada.

La figura del hijo moribundo contrasta con la lucha continua y desesperada del padre y el otro hijo.

Las figuras laterales de los hijos crean una composición triangular que da equilibrio al conjunto.

El torso retorcido y musculado del sacerdote añade dinamismo y energía a la composición, y la expresión torturada resalta un nuevo interés por la trágica dignidad del sufrimiento.

Las serpientes fusionan al padre y sus hijos en una sola composición, y sus líneas sinuosas unifican la continuidad rítmica del grupo.

Madonnas entronizadas de Cimabue

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Considerado el artista más importante del siglo XIII en Florencia, Cimabue, fue un pintor muy interesado en dar un mayor realismo  a las escenas y figuras para liberar el arte de las imágenes planas y estáticas de los iconos bizantinos, de cuya tradición procede su pintura.

Según Vasari, Cimabue nació en Florencia en 1240. Se le han atribuido gran cantidad de obras, por lo que a veces su nombre ha simbolizado un colectivo de artistas con las mismas inquietudes, más que a un sólo individuo. Está documentado por primera vez en 1272 en la iglesia de Santa Maria la Maggiore de Roma, ciudad donde se formó y donde absorbió la influencia de la corriente clásica representada por Cavallini, con quien colaboraba en la ejecución de los mosaicos de dicha iglesia.

Virgen con el niño, ocho ángeles y cuatro profetas. H. 1280. Temple sobre madera. 385 x 223 cm. Galería de los Uffizi. Florencia.

Esta obra representa a la Virgen y al niño, que se encuentran sentados en un trono de carácter casi arquitéctónico, como si fuera una iglesia. A pesar de la simetría con la que están situados los ángeles, sus cabezas inclinadas dan mayor sensación de movimiento a la composición, formando una especie de semicírculo a cada lado como si de una gran mandorla se tratara.

De esta manera, Cimabue, representa a la Virgen como Reina de los Cielos y Madre de la Iglesia terrenal, como intermediaria entre la Antigua y la Nueva Alianza.

Los personajes de la parte inferior del retablo son dos profetas, Jeremías e Isaías, y Abraham y el rey David, de cuya estirpe nacería Jesucristo. Los cuatro simbolizan la Antigua Alianza que asiste atenta a la presentación del Niño como promesa de la redención.

Jeremías e Isaías miran hacia arriba para corroborar las profecías acerca de la inmaculada concepción

La delicada utilización del color en esta obra permite a Cimabue conseguir unos matices y gradaciones sorprendentes tanto en las túnicas como en las alas de los ángeles, de manera que la naturalidad de los personajes se ve acentuada, característica propia de la espiritualidad bajomedieval, en la que los personajes adquieren rasgos y actitudes más humanas.

Esta Madonna todavía muestra la influencia de la tradición bizantina, pero Cimabue consigue algo sin precedentes: conferirle profundidad espacial. Con la superposición de los ángeles y la forma cóncava del trono, obtiene un innovador efecto de perspectiva mientras que los lados de la pintura parecen sujetar los cuerpos, comprimiendo así la composición.

Algunas otras obras de gran similitud de este autor son:

Virgen y el niño con San Juan Bautista y San Pedro. 1290. Temple sobre tabla. 343 x 248 m. The National Gallery of Art. Washington. Estados Unidos.

La Virgen y el niño entronizados rodeados de ángeles. 1270. Tabla. 427 x 280 cm. Museo del Louvre. París. Francia.

Virgen y niño entronizados. Iglesia de Santa Maria dei servi. Bolonia.

Monasterios y Peregrinos

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Este viernes me marcho a hacer el Camino de Santiago  ¡Llevo un veranito de no parar!

He de decir que he estudiado en múltiples ocasiones el Camino de Santiago, por la arquitectura, esculturas  que lo rodea así como  la historia, y me da un poco de “vergüenza” decir que es la primera vez que lo hago, pero bueno, ya se sabe que siempre hay una primera vez.

Voy dispuesta a ver y fotografiar todas las cosas bellas que encuentre (espero tener suficiente memoria en la tarjeta, porque va a ser todo precioso). Y ya, si el tiempo nos acompaña no puedo pedir más.

Ahora os voy a contar un poquito sobre el arte románico (que es la mayoría del arte que envuelve el camino) y el porqué.

El año 1000 señaló para Europa el retorno de la estabilidad. El I milenio había concluido sin que hubiera llegado el fin del mundo, como algunos habían vaticinado. La Europa cristiana entraba en una nueva fase de su evolución.

La riqueza de los monasterios provenía principalmente de legados y donaciones. El rey Alfonso VI de Castilla contribuyó a la reconstrucción de la abadía de Cluny con una generosa donación, en señal de  agradecimiento a Dios por la liberación de Toledo de los árabes (1085).

La importancia de la posesión de reliquias capaces de atraer a los peregrinos queda demostrada por la frecuencia de los hurtos. La Catedral de Santiago pasó a ser uno de los principales puntos de peregrinaje tras el milagroso descubrimiento en ese lugar del cuerpo del Apóstol Santiago muerto en Jerusalén.

Toda Europa estuvo invadida durante el siglo XI por una fiebre de peregrinación hacia el lugar donde se creyó que se encontraba el cuerpo del apóstol Santiago en Galicia.

La guía del peregrino describe los cuatro caminos que, atravesando Francia y recogiendo peregrinos de los diferentes países de Europa, llevan a Santiago de Compostela.

Uno pasa por  Saint-Gilles-du-Gard, Montpellier, Toulouse y el Somport. Otro por el Puy, Conques y Moissac. El Tercero por Vézelay y atravesando el Limousin, por Périgueux. El cuarto, también muy frecuentado, se forma principalmente en Tours y pasa por Poitiers, Saintes y Burdeos. Todos estos caminos son fáciles de reconstruir gracias a los documentos que los mencionan y los  monumentos que los conmemoran.

Todos se reúnen en el Puente de la Reina, y desde allí atravesando Estella, y se dirigen a la Rioja en dirección a Santiago.

Las grandes basílicas construidas en función de la afluencia de peregrinos que seguían estas rutas forman un grupo coherente cuyos exponentes máximos son las iglesias de Saint- Martin de Tours, Saint- Martial de Limoges, Santa Fe de Conques, Saint-Saturnin de Toulouse, Santa María Magdalena de Vezelay y Santiago de Compostela.

Son catedrales, abaciales o colegiatas que a finales del siglo XI y principios del XII, adoptan una planta con tres o cinco naves coronadas por un transepto saliente y una cabecera formada por un deambulatorio y capillas radiales.

A lo largo de estos caminos, y por la necesidad de decorar los nuevos edificios, nace la escultura románica, cuya cronología es uno de los principales temas de debate entre los especialistas.

Tres grandes obras arquitectónicas, León, Toulouse y Compostela, sensiblemente contemporáneas centran los estudios y siguen un itinerario artístico paralelo.

Yo no se si habréis hecho el Camino de Santiago o no, pero es altamente recomendable para todos aquellos a los que os guste y disfrutéis con el arte. ¿A qué esperáis para organizar el viaje?

En cuanto vuelva os enseño las fotos que haya hecho y un poco de mi camino (ya que haré el camino de Invierno).

León, colegiara de San Isidoro, decoración con pintura mural del Panteón de los Reyes. Primer cuerto del siglo XII.

Yesa (Navarra). Cripta del monasterio de San Salvador de Leyre. Primer tercio del siglo XI.

Saint-Genis-des-Fontaines (Rosellón), dintel de la iglesia. 1019 – 1020.

Santo Domingo de Silos (Burgos). Claustro del monasterio, Coronación de la Virgen. Finales del siglo XII.

Frómista (Palencia). Iglesia del monasterio de San Martín, capitel. Siglo XI.

Erik el Belga, hazañas.

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Estos días atrás vi una entrevista que le hacían a un señor de pelo cano y bigote, debido a que habían encontrado el Códice Calixtino.

Este señor se llamaba Erik, Erik el Belga, y en la entrevista decían que era uno de los mayores ladrones de arte habiendo robado en su vida (no se le veía muy mayor) más de 6000 obras, de las cuales unas 2000 habían sucedido en España.

¿Pero quién es este señor que no había oído hablar de él nunca? Más de 6000 que se dice pronto, pero eso son muchos años y hay que ser muy muy bueno. Y cuando digo bueno, es estar en el top ten.

Así buscando información descubrí que había escrito un libro, una especie de memorias, así que lo busqué y me lo compré.

Un libro que si eres amante del arte, o simplemente curioso te lo recomiendo. Que personaje más genial. Sorprendente.

Son cerca de 700 páginas, pero que se leen en un periquete, porque te engancha y no puedes parar (al menos conmigo ha pasado eso).

Me ha sorprendido la habilidad con la que “roba” aunque él explica que no roba, destina a un lugar mejor. Realmente creo que ha hecho bien, pues muchas de las obras que el fue “quitando” de los lugares donde estaban, fueron restauradas y situadas en otros mejores, y si no hubiese sido así, el tiempo se hubiese llevado la obra sin lugar a dudas, y no quedaría nada más que madera carcomida en la mayoría de los casos.

He de decir que especialmente gracia me ha hecho el capítulo o los capítulos que dedica a narrar como falsificó diversas obras de Monet, Manet, Degas, Corrot, es decir unos impresionistas, y que vendió a los estadounidenses como verdaderas obras de autor, sacándose un pastizal por ellas. ¡Ay los nuevos ricos, que poca cabeza!

Como narra el momento en que se dedicó a crear obras de arte moderno ¡Pensé que me moría de la risa! Pero el problema no es ese, el problema es la cantidad de autores que habrán utilizado ese método de creación y han vendido sus obras a los mejores coleccionistas de todos los tiempos (y los siguen vendiendo).

Todo esto me hizo recordar cuando estábamos en la carrera y le preguntó el profesor de arte actual a una compañera que qué veía ella en uno de estos cuadros modernos (no recuerdo el autor ni la obra) y ella contestó … “Yo veo una patata”. Que conste que dijo patata por no decir una palabra peor. El profesor se lo tomó como una ofensa personal, pero he de decir que ella tenía razón. ¡Que mundo más complicado el del arte! ¿Arte es lo que consideramos arte, lo que consideran arte o lo que se vende como arte? La eterna discusión entre “la gente” de arte.

Bueno lo dicho, un libro que os recomiendo a todos, con grandes notas de humor, drama, y muchas muchas pinceladas de arte.

Los colores del arte Bizantino

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El Imperio Bizantino, mucho más rico que el asediado Imperio occidental y acercándose cada vez más a oriente, desarrolló un nuevo y elaborado lenguaje visual dominado por una compleja imaginería religiosa.

Anunciación de Ustjug. Siglo XII. Icono. Galería Trietyakov. Moscú. Rusia

Transfiguración. 1402. Icono. Escuela de Teófanes el Griego. Galería Trietyakov. Moscú. Rusia.

Natividad de la Virgen. Siglo XVI. Icono. Instituto Helénico. Venecia. Italia.

Marcó una ruptura absoluta con la Grecia Clásica, que había dominado el arte romano.

EL tema más importante del arte bizantino fue el cristianismo. A medida que las enseñanzas de la Iglesia se recopilaban, aparecían nuevas reglas sobre cómo representarlas. Los gestos e incluso los colores llegaron a adquirir un sentido  preciso e invariable.

Exaltación de la Cruz. Siglo XV. Icono. Museo Histórico y de Arquitectura. Novgorod.

Las Miróforas (mujeres llevando aromas) al Sepulcro. 1219-1220. Miniatura. Biblioteca Apostólica Vaticana. Roma. Italia.

Presentación de Jesús en el templo. 985. Miniatura. Biblioteca Apostólica Vaticana. Roma. Italia.

Entre los primeros ejemplos  de arte bizantino están los mosaicos de la iglesia de San Vital de Rávena, en Italia: brillantes y casi de otro mundo , son importantes como afirmación enfática de la enérgica aunque corta conquista justiniana y como ejemplo supremo de la sensibilidad del mundo bizantino.

Ascensión. Fresco. Iglesia de Dragomirna. Rumanía.

Epifanía. Siglo XVIII. Venerable Archicofradía de la Purificación. Livorno.

Simeón y el niño. 1488-1547. Fresco. Iglesia del Monasterio de Voronetz. Rumanía.

Tanto como Cristo como la Virgen María fueron iconos principales de este arte.

La pintura sobre tabla, o los conocidos iconos religiosos, considerados como ayuda a la contemplación, fueron fundamentales, debido a su pequeño tamaño y a la facilidad de transportarlos, ejercieron una profunda influencia en el mundo cristiano ortodoxo en expansión.