Archivo de la categoría: Gótico y primer Renacimiento. 1300 – 1500

Paraísos en la propia tierra

Estándar

Con las innovaciones estructurales que definen la arquitectura gótica, los muros pierden su función estática; por lo tanto se hace posible abrir amplias superficies de ventanales. El objetivo de una mejor iluminación es obvio, sin embargo, hay que recordar que para el hombre medieval la luz tiene una importante función simbólica. La imagen de Cristo como “Luz del Mundo” muy frecuente en la literatura de la época, fue muy apreciada por el Abad Suger, quién en Saint-Denis, junto con los demás elementos que caracterizarían a la arquitectura gótica, también adoptó los ventanales provistos de vidrieras.

Catedral de Colonia. Vidriera en nave lateral.

Vidriera de la Catedral de Colonia. Adán y Eva.

El uso del vidrio de colores para realizar composiciones figurativas no era una novedad; ya que tenemos ejemplos de vidrieras desde la época carolingia, y en su tratado sobre las artes el monje Teófilo, que vivió a comienzos del siglo XII, describe el procedimiento para su realización. Sin embargo, sólo con el estilo gótico la vidriera pasa a ser un elemento esencial de la arquitectura eclesiástica. La vidriera puede ser definida como un “mosaico transparente”. Efectivamente se compone de varias piezas de vidrio polícromo.

El dibujo se trazaba primero sobre una mesa de madera; sobre el se ponían las placas de vidrio cortadas a medida y rodeadas de hilo de plomo, que se apretaban con un marco de hierro. Las vidrieras góticas más antiguas se distinguen por el uso de colores intensos (especialmente el azul y el rojo) fijados al vidrio por cocción.

Catedral de Gerona. Primera mitad del siglo XIV. 38.5 cm. Catedral de Girona. España.

Catedral de Siena.

A mediados del siglo XIII, junto con la aparición de motivos calados, las tintas se hacen más tenues, y los detalles se pintan directamente sobre el vidrio.

Lo importante de estas vidrieras no era solo el valor material de las mismas ni la exquisita ejecución, sino su profundo significado espiritual, que acercaban al creyente, con la luz que filtraban dentro del templo, al más bello paraíso. 

Vidrieras de la Catedral de León

Vidrieras de la Catedral de León

Vidrieras de la Catedral de León

Vidrieras de la Catedral de León

Unos cultos embajadores en la corte de Enrique VIII

Estándar

Esta obra del artista holandés Hans Holbein (Holbein, el Joven) es uno de los retratos de cuerpo entero y tamaño natural más tempranos del primer Renacimiento en Holanda.

Los embajadores. 1533. Temple sobre tabla. 207 x 209 cm. The National Gallery. Londres. Inglaterra.

Se trata de dos embajadores del rey Francisco I ante la corte de Enrique VIII: Jean de Dinteville (a la izquierda del cuadro), noble francés enviado a Londres en calidad de embajador, y Georges de Selve, un notable estudioso del mundo clásico.

La obra se pintó en Londres en 1533, donde ambos personajes habían acudido para defender los intereses de su país e impedir la ruptura de Inglaterra con el papado.

Jean de Dinteville lleva al cuello el collar de la Orden de San Miguel, una de las más importantes de caballería, fundada por Luis XI en 1469. En su mano derecha sostiene una daga en la que está inscrito AET.SVAE 29, abreviatura en latín que muestra que el personaje tenía, al ser retratado, 29 años.

Detalle de la daga y el collar

Al fondo puede apreciarse un globo terráqueo, donde Holbein deja entrever Polisy, cerca de Troyes, el lugar donde Dinteville poseía un castillo. El libro abierto junto a la escuadra muestra el interés acerca de la cultura que tenían los embajadores.

Detalles que nos muestran lo cultos que eran los embajadores

Objetos que reflejan los intereses de cada uno de los embajadores como son las cuatro ciencias matemáticas de la época: la astronomía, la aritmética, la geometría y la música

El la parte superior izquierda de la cortina se puede ver un crucifijo a medio cubrir. Esto refleja la presencia de Cristo como encargada de guiar los destinos de los personajes, al tiempo que evidencia su condición de seres mortales.

En el mueble colocado entre ambos pueden verse una gran cantidad de elementos que hacen gala de los intereses diversos de cada uno, y al mismo tiempo, sirven como instrumento de conocimiento de la cultura de la época. El suelo del mosaico recuerda al pavimento que había en esta época en la abadía de Westminster.

Entre los personajes otra curiosidad, una calavera distorsionada se extiende en diagonal, para que solo pueda verse desde los extremos de la tabla. La calavera responde al recuerdo de que los humanos tenemos la condición de la muerte.

Detalle del suelo y la calavera distorsionada

La calavera vista desde uno de los extremos de la tabla

El jardín lujurioso

Estándar

Hieronymous Bosch, o lo que es lo mismo y más conocido “El Bosco”, produjo algunas de las pinturas fantásticas más ingeniosas que han existido.

Su versión obsesiva y de pesadilla tiene como antecedentes el mundo gótico y crepuscular de la alta Edad Media y, aunque la versión del mundo alegórico  medieval se ha perdido ahora, ha habido muchos intentos recientes de “leer” estos cuadros, no menos por los que han tratado de interpretar al Bosco a través de la interpretación de los sueños.

El jardín de las delicias demuestra la deslumbrante habilidad del Bosco para construir un paisaje con todo detalle a través de un conjunto de exageraciones y distorsiones extrañas.

La obra completa consiste en cuatro pinturas en una serie de paneles doblados.

El panel exterior revela El tercer día de la creación cuando se cierra.

El tercer día de la creación

Dentro, El jardín de las delicias, está flanqueado a la izquierda por El jardín del Edén, y a la derecha por El infierno. En el panel central aparece una orgía sexual salvaje, en el que la lujuria prueba ser la causa de la caída del hombre. Hay más de un millar de figuras juntas en esta obra.

El jardín del Edén

El jardín de las delicias

El infierno

El Bosco fue una figura única en su  tiempo, su obra es moderna y atemporal, lo que le granjeó la admiración de los surrealistas del siglo XX.

Erik el Belga, hazañas.

Estándar

Estos días atrás vi una entrevista que le hacían a un señor de pelo cano y bigote, debido a que habían encontrado el Códice Calixtino.

Este señor se llamaba Erik, Erik el Belga, y en la entrevista decían que era uno de los mayores ladrones de arte habiendo robado en su vida (no se le veía muy mayor) más de 6000 obras, de las cuales unas 2000 habían sucedido en España.

¿Pero quién es este señor que no había oído hablar de él nunca? Más de 6000 que se dice pronto, pero eso son muchos años y hay que ser muy muy bueno. Y cuando digo bueno, es estar en el top ten.

Así buscando información descubrí que había escrito un libro, una especie de memorias, así que lo busqué y me lo compré.

Un libro que si eres amante del arte, o simplemente curioso te lo recomiendo. Que personaje más genial. Sorprendente.

Son cerca de 700 páginas, pero que se leen en un periquete, porque te engancha y no puedes parar (al menos conmigo ha pasado eso).

Me ha sorprendido la habilidad con la que “roba” aunque él explica que no roba, destina a un lugar mejor. Realmente creo que ha hecho bien, pues muchas de las obras que el fue “quitando” de los lugares donde estaban, fueron restauradas y situadas en otros mejores, y si no hubiese sido así, el tiempo se hubiese llevado la obra sin lugar a dudas, y no quedaría nada más que madera carcomida en la mayoría de los casos.

He de decir que especialmente gracia me ha hecho el capítulo o los capítulos que dedica a narrar como falsificó diversas obras de Monet, Manet, Degas, Corrot, es decir unos impresionistas, y que vendió a los estadounidenses como verdaderas obras de autor, sacándose un pastizal por ellas. ¡Ay los nuevos ricos, que poca cabeza!

Como narra el momento en que se dedicó a crear obras de arte moderno ¡Pensé que me moría de la risa! Pero el problema no es ese, el problema es la cantidad de autores que habrán utilizado ese método de creación y han vendido sus obras a los mejores coleccionistas de todos los tiempos (y los siguen vendiendo).

Todo esto me hizo recordar cuando estábamos en la carrera y le preguntó el profesor de arte actual a una compañera que qué veía ella en uno de estos cuadros modernos (no recuerdo el autor ni la obra) y ella contestó … “Yo veo una patata”. Que conste que dijo patata por no decir una palabra peor. El profesor se lo tomó como una ofensa personal, pero he de decir que ella tenía razón. ¡Que mundo más complicado el del arte! ¿Arte es lo que consideramos arte, lo que consideran arte o lo que se vende como arte? La eterna discusión entre “la gente” de arte.

Bueno lo dicho, un libro que os recomiendo a todos, con grandes notas de humor, drama, y muchas muchas pinceladas de arte.

Que dulce es la perspectiva… de Paolo Uccello

Estándar

La Batalla de San Romano  de los Uffizi forma parte de una serie de tres paneles encargados por los Médici para una de las salas de su palacio florentino.

Los otros dos se encuentran actualmente en el Louvre de París y en la National Gallery de Londres.

Las escenas conmemoran la victoria de las fuerzas florentinas sobre las sienesas en San Romano (1432). Las tres pinturas, en las que más que la fe religiosa trasciende el orgullo nacional, son indicativas del creciente interés por los temas históricos de los promotores humanistas. No menos importante es la aplicación de las nuevas teorías elaboradas por los artistas florentinos de la época; así , resulta evidente el orgullo con que Paolo Uccello exhibe su propia habilidad para crear un espacio pictórico según las reglas de la perspectiva. Las líneas esenciales del esquema están marcadas por las lanzas rotas; la espacialidad queda acentuada por las figuras de soldados y caballos caídos vistos oblicuamente en primer plano.

En las obras de Paolo Uccello se puede comprobar también la influencia de los principios de la composición pictórica codificados por Alberti en su tratado sobre la pintura (1436).

Los colores, los gestos y las actitudes de hombres y animales son deliberadamente contrastados. Los caballos que cocean y se encabritan, vistos de perfil o de tres cuartos, acentúan el dramatismo de la escena, que alcanza su culminación en el acontecimiento central  en el que un caballero (probablemente Bernardino della Ciarda) es desmontado de una lanzada.

Que dulce es la perspectiva” , se dice que declaró Paolo Uccello. La aplicación práctica de principios teóricos comienza con el conocimiento cada vez más profundo de la cultura clásica. El concepto de composición pictórica señala una revolución en la Historia del Arte.

1456. Temple sobre tabla. 182 x 323 cm. Galería de los Uffizi. Florencia. Italia.

1456. Temple sobre tabla. 182 x 317 cm. The National Gallery. Londres. Inglaterra

1438. Temple sobre tabla. 180 x 136 cm. Museo del Louvre. París. Francia.

Gran escorzo de el líder de los florentinos Nicolás de Tolentino, que recuerda al Cristo Muerto de Mantegna.

El arte de la miniatura

Estándar

La decisión del IV Concilio de Letrán (1215)  de conceder también a los laicos la posibilidad de instruirse en los principios de la fe cristiana es uno de los factores que pueden explicar el gran desarrollo del arte de la miniatura.

Esta medida ha de situarse en el contexto de una política destinada a controlar la producción de manuscritos miniados por artistas laicos que trabajaban fuera de los scriptoria monásticos.

Durante el reinado de Luis IX (1226-1270) se impuso un estilo que encontró numerosos seguidores incluso en épocas posteriores. Se caracteriza por la elegancia, el refinamiento y la exaltación de los valores de la vida cortesana. Pero la creciente tendencia a un lenguaje de imágenes religiosas más naturalista, que en Italia halló expresión en radicales innovaciones de un artista como Giotto, se refleja también en la evolución del arte de la miniatura en la corte francesa.

La obra del maestro Honoré que trabajó para Felipe IV (1285-1314), se distingue por la corpórea plasticidad del estilo figurativo.

Su sucesor, Jean Pucelle, (activo entre 1300 y 1334), sitúa las figuras dentro de un marco arquitectónico tridimensional y aprovecha los efectos de la luz aportando a la escena verosimilitud.

Los mecenas laicos  de este periodo no encargan sólo textos devotos como salterios o libros de horas, sino también poemas épicos, romances y crónicas inspiradas en el ideal caballeresco.

En las miniaturas, la creciente secularización de la vida de la corte se traduce visualmente en la proliferación de detalles marginales que tienen muy poco que ver con el contenido religioso del texto.

En estas imágenes profanas de abundante detalle y rara exquisitez aparecen pájaros, animales, flores, escenas campestres, y símbolos heráldicos típicamente cortesanos.

Entre los frescos de Masaccio

Estándar

Seguro que habéis escuchado alguna vez este nombre: Masaccio. 

Este pintor florentino, es y ha sido uno de los grandes genios de la historia.

Sus pinturas, conmovedoras, ahondan en las emociones humanas. Pintó figuras humanas verosímiles y dignas que expresan sentimientos y una curiosidad intelectual tan relevante hoy como hace quinientos años.

Lateral derecho de la capilla Brancacci. 1424-1428. Fresco. Iglesia del Carmine de Florencia. Florencia. Italia.

Lateral izquierdo de la capilla Brancacci. 1424-1428. Fresco. Iglesia del Carmine de Florencia. Florencia. Italia.

Sus composiciones, simples y estructuradas, tienen a la figura humana como protagonista, de acuerdo con el principio renacentista según el cual las personas son la medida de todas las cosas.


Tríptico de San Juvenal. 1422. Temple sobre tabla. 110 x 65 cm. Iglesia de San Juvenal. Cascia. Florencia. Italia.

Las expresiones individuales de los rostros muestran emociones y pensamientos -preguntas, dudas, dolor- expresados también a través de gestos y manos (si os fijáis las manos son verdaderamente pequeñas con respecto al resto del cuerpo).

La resurrección del hijo de Teófilo. 1424-1425. Frescos de la Capilla Brancacci. Fresco sobre muro. 230 x 598 cm. Iglesia del Carmine de Florencia. Florencia. Italia.

La Trinidad. 1426-1428. Fresco sobre muro. 667 x 317 cm. Iglesia de Santa María Novella. Florencia. Italia.

Espacios verosímiles dominados por unas figuras autoritarias. Usa la luz para moldear pañerías y figuras (en vez de perfilarlas, es por eso que nos parecen mucho más reales que las de un pintor  contemporáneo.

La adoración de los magos. Three predella panels from the Pisa Altar. 1426. Poplar. 21 x 61 cm. Gemäldegalerie. Berlín. Alemania.

La crucifixión de San Pedro. Three predella panels from the Pisa Altar. 1426. Poplar. 21 x 61 cm. Gemäldegalerie. Berlín. Alemania.

Fue el primer pintor en entender y usar científicamente la perspectiva y el punto de fuga. De ahí que veamos que se representan sus figuras bajo arquitecturas, ayudándose en todo momento de ello para encontrar una simetría y una perfecta perspectiva.

La Virgen con el niño y Santa Ana. 1424-1425. Temple sobre tabla. 175 x 103 cm. Galería de los Uffizi. Florencia. Italia.

Políptico de Pisa. La crucifixión. 1425-1426. Temple sobre tabla. 83 x 63 cm. Museo e Gallerie Nazionali di Capodimonte. Nápoles. Italia.