Archivos Mensuales: diciembre 2012

Las exposiciones del 2013: Museo del Prado

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En estos días voy a dejaros algunas de las exposiciones que tendrán lugar en el 2013 en algunos de los museos españoles, de tal forma que si tenéis preparado un viaje en las fechas en que se de, y os apetece, podáis ver las exposiciones.

Museo del Prado, Madrid.

En el link podéis programar vuestra visita depende del tiempo que tengáis, ver las tarifas, los horarios y todas las opciones que te da el museo.

– El labrador, del 11 de Marzo al 16 de Junio de 2013:

Juan Fernández, conocido como El Labrador, alcanzó una gran fama como pintor de naturalezas muertas que traspasó las fronteras hispanas. Sus obras, realizadas entre 1629 y 1636 –años que estuvo en activo– llegaron a las colecciones reales inglesas y fueron aclamadas por algunos de los coleccionistas más importantes de la época.

El Prado ofrecerá esta muestra, comisariada por Ángel Aterido, especialista en pintura española del Siglo de Oro, que dará la posibilidad de contemplar, por primera vez, toda su producción conocida.

Las cinco obras del artista que posee el Museo, un florero –adquirido en 1946 a un coleccionista privado, que posiblemente en el siglo XVII formó parte de las colecciones reales– y cuatro obras que ingresaron en 2006 con la Colección Naseiro, se presentarán junto al resto de su obra conocida, procedente en su mayor parte de coleccionistas privados internacionales, para contribuir a la mejor difusión y conocimiento de la extraordinaria producción de este misterioso y exquisito pintor.

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– El trazo español en el British Museum. Dibujos del Renacimiento a Goya. Del 18 de marzo al 19 junio de 2013

Esta exposición, organizada por el Museo Nacional del Prado y el British Museum de forma conjunta, presentará por primera vez fuera del Reino Unido la colección de dibujos de artistas españoles del British, considerada una de las más importantes del mundo.

Los dibujos ofrecen una oportunidad única para apreciar cómo plasmaron los artistas españoles su compromiso con el dibujo del Renacimiento. Desde principios del siglo XIX, los dibujos han sido muy valorados en Gran Bretaña y se coleccionaban habitualmente. El British Museum ha sido una de las instituciones fuera de España que ha reunido una colección muy  representativa de dibujos, que destacan, además, por su buen estado de conservación.

La primera parte de la exposición incluye dibujos de artistas del siglo XVI que trabajan en Castilla como Alonso Berruguete, junto con una selección de dibujos de italianos que fueron a trabajar al Escorial. Se exponen, a continuación, los dibujos de los artistas más importantes del Siglo de Oro español, entre ellos, Velázquez, Carducho, Alonso Cano y Francesco Rizi, en Madrid; Pacheco, Murillo y Zurbarán en Sevilla, y Ribera en el Nápoles español.

Finalmente, de los umbrales del siglo XVIII, la exposición incluye obras clave de Luis Paret y Alcázar, Goya y sus contemporáneos, que demuestran el significativo auge del dibujo durante ese época, circunstancia que cambiaría para siempre el paisaje artístico español.

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Bartolomé Esteban Murillo. Adoración de los Reyes Magos. 1650-1656. Dibujo. 280 x 231 cm. Fundación Ailsa Mellon Bruce.

– La belleza encerrada. Del 14 de mayo al 10 de noviembre de 2013:

La belleza encerrada es una original exposición que trazará un recorrido histórico-artístico a través de un conjunto de más de 150 pinturas de las colecciones del Museo unidas por el formato íntimo del cuadro de gabinete y del boceto preparatorio.

La muestra, comisariada por Manuela Mena, jefa de Conservación del siglo XVIII y Goya, se inicia con los ejemplos del siglo XIV, centrados en los oratorios portátiles y las predelas de los cuadros de altar, que también serán las obras representativas del siglo XV, junto a los cuadros de devoción, intensos y cercanos de los maestros flamencos, italianos y españoles, o los de asunto mitológico de los frontales de arcas de matrimonio de Italia.

Del siglo XVI se incluyen las obras que son testigo de la aparición del paisaje, de la utilización de materiales nuevos, como los soportes de pizarra o de cobre, y de las copias preciosistas de grandes cuadros importantes destinados a una clientela exquisita. Al pasar al siglo XVII, la exposición incorpora el retrato, la naturaleza muerta o las obras seriadas, con ejemplos de Teniers o de Murillo, junto a los bocetos preparatorios, que tienen su estallido genial en Rubens. Finalmente, el siglo XVIII mostrará la importancia del cuadro de gabinete con ejemplos de Watteau, Goya y Paret, y cierran la muestra los artistas españoles del siglo XIX como Vicente López o Mariano Fortuny.

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Mariano Fortuny. Desnudo en la playa de Portici.

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Saltando de la mano de Halsman

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Por su cámara pasaron los grandes protagonistas de la época y cómo no su adorado amigo Salvador Dalí, con el que trabajó conjuntamente durante muchos años en composiciones de carácter fantástico y surrealista.

Las fotografías que hiciera en 1952 a Marilyn Monroe en una pose en la que aparecía «acorralada en un rincón» alcanzaron gran difusión y dieron lugar a un portada de la revista Life.

En esta ocasión estamos hablando de Philippe Halsman.

Además de su serie de saltos, entre sus trabajos más originales se encuentra una “entrevista fotográfica” al cómico francés Fernandel. Puesto que Halsman no hablaba francés y tampoco Fernandel inglés, a Halsman se le ocurrió que el cómico respondiera a una batería de preguntas sobre Estados Unidos por medio de la expresión facial. El resultado del experimento fue un libro divertidísimo titulado The Frenchman.

 Halsman se caracterizó  por su ingenio, materializado sobre todo a través de la técnica del “jumping style” o “jumpology”, a la que él dio origen. Se trataba de retratar a la persona saltando, para así conseguir una imagen de ésta mucho más real, más verdadera, sin artificio ninguno, sin que el cerebro pudiera controlar la expresión del rostro. «En un salto, la máscara se cae. La persona real se hace visible», explicaba Halsman. El resultado era una imagen de la persona bien distinta a como solía aparecer, y por ello con gran atractivo para el público, estas «imágenes de saltos» se publicaron en 1949 alcanzando gran éxito. No todo eran saltos, pero siempre sus fotografías mostraban situaciones divertidas, y algunas, algo provocadoras.

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P.Halsman y M. Monroe

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Brigitte Bardot

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Duques de Windsor

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Salvador Dalí. Serie de los bigotes.

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Salvador Dalí. Serie de los bigotes.

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Salvador Dalí

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Marilyn Monroe.

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Dalí atómico

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Marilyn acorralada en un rincón

El ojo de van Eyck: a la vez microscopio y telescopio

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Fue artista y diplomático al servicio de Felipe el Bueno, duque de Borgoña. Orígenes oscuros por lo que solo se conocen obras suyas a partir de 1430, pero aún así es uno de los exponentes claves del arte flamenco y de la pintura al óleo.

En esta ocasión hablamos de Jan van Eyck,  que fue el primer pintor en retratar la clase mercante y la burguesía, y las prioridades de estos grupos: hacerse retratos, darse importancia (como donantes de retablos, por ejemplo), el arte como imitación de la naturaleza, el arte como muestra del trabajo minucioso y la habilidad artesana, la prosperidad y el orden, la cautela y la emoción contenida. Su técnica de pintura al óleo era brillante, y fue el primero en perfeccionarla -con colores luminosos y detalles minuciosos-. 

Su pose del rostro en tres cuartos brindó un nuevo realismo al retrato. Pintó madonas que parecen amas de casa y santos que recuerdan a hombres de negocios.

Observa su precisa delineación de los rasgos faciales, especialmente los ojos. Le fascinaban las orejas (son como retratos en miniatura) y los pliegues de la ropa. Advierte también la caída de la luz, que unifica y modela los objetos. Su perspectiva es convincente, pero empírica.

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La adoraciín del cordero. El políptico de Gante. Panel Central. 1432. Óleo sobre tabla. Catedral de San Bravo. Gante. Bélgica.

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Anunciación en la Iglesia.The National Gallery of Art. Washington. USA.

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Baudoin de Lannoy. Aprox. 1432. Óleo sobre tabla. 26 x 19.5 cm. Gemäldegalerie. Berlín. Alemania.

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El hombre del  turbante. 1433. Óleo sobre tabla. 25,5 x 19 cm. The National Gallery. Londres. Inglaterra.

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El juicio final. Aprox. 1426. Temple y óleo sobre lienzo, trasladado de una tabla. 56,6 x 19,7 cm. Museo Metropolitano. New York. EEUU.

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El matrimonio Arnolfini. 1434. Óleo sobre tabla. 81,8 x 59,7 cm. The National Gallery. Londres. Inglaterra.

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Virgen con el niño leyendo. También conocido como: “Virgen de Ince Hall”. 1433. Óleo sobre tabla.  26,5 x 19,5 cm. National Gallery of Victoria, Melbourne.

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La Virgen de la fuente. 1439. Oleo sobre tabla. 19 x 12 cm. Musée Royal des Beaux-Arts. Amberes. Bélgica.

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La Virgen María coronada. El políptico de Gante. Panel central. 1432. Óleo sobre tabla. Catedral de San Bravo. Gante. Bélgica.

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Retrato de Marco Barbarigo. Aprox. 1499. Ólo sobre tabla. 26,2 x 15,9 cm. The National Gallery. Londres. Inglaterra.

Los colores de Homer

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Winslow Homer fue uno de los grandes pintores del siglo XIX. Supo interpretar la naturaleza de modo que reflejase convincentemente el espíritu pionero de los americanos. Viajó por Estados Unidos, Inglaterra, y las Bahamas.

Homer creó imágenes viriles y satisfactorias: cuadros de la costa atlántica; imágenes directas, gente práctica, sobre todo frente a elementos adversos; mujeres modernas y niños robustos. Hizo pragmáticas exploraciones con la luz y el color, y produjo pinturas atrevidas, fuertes y bien diseñadas. También pintó acuarelas exquisitamente frescas. Su trabajo se caracteriza por ser muy narrativo (no es casualidad que comenzase como ilustrador en una revista), pero sublimó su arte por encima de lo ordinario, al infundir un mensaje sincero y moral y una sutil ambigüedad.

Las pragmáticas obras de Homer son coherentes con los temas, la temporalidad y los lugares. Tuvo una envidiable habilidad para simplificar y obviar el detalle innecesario. Usaba fuertes contrastes de luz y sombra.

Observa su habilidad sólida y decidida, y el uso frecuente de personajes representados en actitud heroica. Usaba el imaginario infantil cómo metáfora del futuro de Estados Unidos. Hubo también evolución en su estilo y en su temática: poco a poco se hacen más grandiosos, fuertes y confiados, así como más libres con la edad y la experiencia.

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El muro, Nassau. 1898. 37,5 x 54,6 cm. Amelia B. Lazarus Fund. The Metropolitan Museum of Art.

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Chicos en el campo. 1874. Óleo sobre lienzo. The Hayden Collection. USA.

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Canoa en los rápidos. 1897. Watercolor over graphite. 34,6 x 52,1 cm. Fogg Art Museum. Harvard University. Cambridge. Massachusetts. USA.

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Huracán, Bahamas. 1898. 36,8 x 53,3 cm. Amelia B. Lazarus Fund. The Metropolitan Museum of Art.

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Nassau. 1899. 38,1 x 54,3 cm. Amelia B. Lazarus Fund. The Metropolitan Museum of Art.

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Camino del mercado, Bahamas. 1885. 33,7 x 48,9 cm. The Brooklyn Museum

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Recolectando el algodón. 1876. Óleo sobre lienzo. Los Angeles County Museum of Art. Los Angeles. California. USA.

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Los jugadores de croquet. 1865. Oil on canvas. 40,5 x 66 cm. Charles Clifton and james G. Forsyth Funds.

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En la jungla, Florida. 1904. 34,9 x 49,8 cm. Purchase Fund. The Brooklyn Museum.

La esencia de Julio Romero de Torres

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En la obra del cordobés Julio Romero de Torres (1874-1930) tienden a mezclarse, como en toda la poética simbolista, los objetos que aluden al placer de los sentidos más materiales – el gusto a través de las frutas- con aquellos otros recuerdos seductores que han de desprenderse del cuerpo – el tirante del escote, el zapato, la mantilla- o romperlo -dagas, puñales-, intermitentemente confundidos con una práctica religiosa ancestral a la que es imposible escapar, como si formaran parte, todos ellos, de un rito iniciático.

También recurre al catolicismo para explorar un paralelo -siempre doloroso- entre la irrefrenable angustia del deseo sexual no consumado y el éxtasis místico, reflejo de un torturador conflicto entre pecado y virtud.

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Mira que bonita era. 1895. Óleo sobre lienzo. 148 x 213 cm. Museo Julio Romero de Torres. Córdoba. España.

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Alegrías. 1917. Óleo y temple sobre lienzo. 161 x 157 cm.

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En la ribera 1928. Óleo y temple sobre lienzo. 110 x 81 cm.

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La chiquita piconera. 1930. Óleo y temple sobre lienzo. 100 x 80 cm. . Museo Julio Romero de Torres. Córdoba. España.

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La primavera. 1925. Óleo y temple sobre lienzo. 110 x 181 cm. Colección particular. 

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Las hermanas de Santa Marina. 1915. Óleo sobre lienzo. 120 x 89,5 cm. Colección Fernando Durán.

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Nuestra Señora de Andalucía. 1907. Óleo y temple sobre lienzo. 169 x 200 cm. Museo Júlio Romero de Torres. Córdoba. España.

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Viva el pelo. 1928. Óleo y temple sobre lienzo. 26 x 20 cm.

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La musa gitana. 1908. Óleo sobre lienzo. 97 x 158,5 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid. España.

La mística de Zurbarán

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Es la primera gran figura de la escuela sevillana, Francisco de Zurbarán (1598-1664) es un pintor considerablemente limitado, tanto desde el punto de vista temático, como compositivo e, incluso, técnico. En los temas porque la mayor parte de su obra es de carácter religioso, destinada a conventos; en la composición porque se muestra muy dependiente de las estampas que utiliza, con el fin de reproducir fielmente la historia o caracterizar al santo; en cuanto a la técnica es rudo, al menos frente a la desenvoltura y colorismo hacia los que camina la pintura.

Sin embargo resulta de una originalidad estilística excepcional. Sus figuras son solemnes, a la vez fuertes y tiernas, movidas por una certeza absoluta en aquello que viven. Las acciones sin detalles superfluos, siguen un ritmo arcaico, que parece obedecer sólo a una verdad suprema. Los objetos quedan subliminados en su pulcra sencillez.

El resultado es tenso y vigoroso, con una fuerza que emana desde lo más profundo, hasta hacer de lo cotidiano  algo milagroso, y tratar lo milagroso con la naturalidad de lo cotidiano.

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Carnero.  1635-1640. Óleo sobre lienzo. 37 x 62 cm. Museo del Prado. Madrid. España.

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San Francisco Abad. 1636. Óleo sobre lienzo. 282 x 221 cm. Colección Particular. Barcelona. España.

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San Hugo en el refectorio de los cartujos. 1645-1655. Óleo sobre lienzo. 268 x 318 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sevilla. España.

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David. Óleo sobre lienzo. Colección Privada.

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Entierro de Santa Catalina. 1637. Óleo sobre lienzo. 201 x 126 cm. Alte Pinakothek. Munich. Alemania.

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Fray Jerónimo Pérez

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Inmaculada

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Bodegón de membrillos. 1635-1640. Óleo sobre lienzo. 37 x 62 cm. Museo del Prado. Madrid. España.

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Bodegón con limones, naranjas y rosas. 1633. Óleo sobre lienzo. 60 x 107 cm. Museo Norton Simon. Pasadena. California. USA.

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Bodegón. 1635-1640. Óleo sobre lienzo. 46 x 84 cm. Museo del Prado. Madrid. España.

Pisanello

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Fue popular en las cortes realies como pintor, decorador, retratista y medallista, pero solo se conservan algunos de sus trabajos.

Hablamos de Pisanello (Antonio Pisanello) nacido en Verona en 1395, su obra tiene características similares a la de los libros iluminados y da pie debates históricos-artísticos: ¿Es el última manifestación del gótico internacional o fue un pionero del Renacimiento?

Fascina su observación directa de la vida y su capacidad para capturar el detalle, sobre todo en animales, pájaros y textiles. Usa colores vivos para pintar fondos planos y decorativos como tapices.

Sus retratos, de perfil característico, lo relacionan con el arte medallista, del cual era un maestro.

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Retrato de la princesa de la casa del Este. 1438. Panel painting. 43 x 30 cm. Museo del Louvre. París. Francia.

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San Jorge y Santa Anastasia. 1436-38. Fresco. Capilla Pelligrini. Verona. Italia.

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Virgen con niño. Bois. 97,8 x 49,4 cm. Musée National du Palazzo Venecia. Rome. Italia.

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Retrato del emperador Segismundo. 1432-1433. Parchment mounted on wood. Kunsthistorisches Museum. Viena. Austria.

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Palomas. Plume et encre brune. 24,1 x 17,9 cm. Département des Arts graphiques. Musée du Louvre. Paris. Francia.

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Estudio de vestidos. Plume et encre brune, tracé d’aquarell rose et verte. Parchemin. 26,2 x 18 cm. Musée Bonnat. Bayonne. Francia

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Caballos. 1433-1438. Pen on paper. 20 x 16,5 cm. Museo del Louvre. París. Francia.

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Alegoría de la lujuria. 1433-1438. Pen on paper. 20 x 16,5 cm. Museo del Louvre. París. Francia.